El mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, admitió ayer problemas de seguridad en el Estado e incluso que estos afectan a la Presidencia y ponen en riesgo su vida, por lo que anunció que su Gobierno prepara estrategias para mejorarla.
"Tenemos graves problemas de seguridad" en el Estado, que también se ponen en evidencia en la seguridad presidencial", apuntó Correa durante su habitual programa sabatino de radio y televisión.
"Hay claros peligros, no nos engañemos. Si yo fuera un Presidente pintado en la pared, títere de los grupos de poder, no habría problema, pero soy un Presidente (de un Gobierno) que estamos cambiando este país, cambiando la correlación de fuerza, cortando los privilegios de ciertos grupos poderosos", afirmó.
El Gobierno está empeñado en cambiar a "los grupos que siempre nos dominaron por un poder popular de las grandes mayorías, en consecuencia si hay riesgo, no nos engañemos, sí hay riesgos y hay que tomar las debidas precauciones", destacó Correa.
Al respecto, el mandatario se refirió a mejoras en la coordinación entre las Fuerzas Armadas y la Policía, en el trabajo de las unidades de Inteligencia del Estado y estrategias para aumentar los mecanismos de protección civil ante posibles desastres naturales.