Los cerdos son considerados glotones y sucios. Para muchos humanos, un motivo de mofa, algo que comer o un apodo para insultar a otros.
Lejos de tanto prejuicio y discriminación, encontramos a unos animales simpáticos, nobles e inteligentes, muy limpios -al contrario de lo que se piensa- y a los que efectivamente les gusta pasar el día comiendo, jugando y tomando el sol.
Los cerdos son muy curiosos, suelen estar buscando siempre nuevos estímulos, y cuando se les ofrecen dos objetos, uno conocido y otro nuevo, prefieren el nuevo. A los cerdos les asustan los sonidos agudos y los movimientos bruscos.
SOCIABLES, LIMPIOS Y AMISTOSOS
Los cerdos son animales muy limpios que evitan ensuciar las zonas donde viven. Si disponen del espacio suficiente, tienen cuidado de no manchar las zonas donde comen o duermen. Si se bañan en barro o lodo es simplemente para mantener su temperatura corporal baja, ya que estos animales son incapaces de sudar, además esta actividad contribuye a eliminar parásitos y demás agentes infecciosos alojados sobre la piel.
Los cerdos forman complejas unidades sociales y aprenden los unos de los otros, les gusta que se les rasque, la compañía y las atenciones. Si te acercas a uno de ellos para rascarle se dará la vuelta y retorcerá de placer.
Pero además, estos animales se comunican constantemente entre ellos, emiten más de veinte sonidos diferentes para expresar necesidades y estados de ánimo.
INTELIGENTES Y CURIOSOS
A menudo se dice que los cerdos son más inteligentes que un humano de tres años o que los perros, lo cierto es que diferentes estudios (Universidad de Illinois y Universidad de Cambridge) demuestran que tienen una gran memoria y son capaces de aprender a seguir a otros compañeros para quitarles la comida, estos a quienes les roban la comida son capaces, además, de cambiar su comportamiento para reducir el número de veces que les quitan lo suyo.
Los bebés se acercan donde escuchan el sonido de sus madres que, como todos los mamíferos, cuidan y protegen de sus crías hasta que pueden valerse por sí mismas. Una de las tareas más importantes de las madres es proteger a sus crías, escondiéndolas cuando es necesario y luchando por su defensa.
Pero los cerdos además sueñan, reconocen sus nombres e incluso un estudio de la Universidad de Penn observó que eran capaces de "representaciones abstractas", siendo capaces de grabar una imagen en su mente durante mucho tiempo.
EN LIBERTAD
En soltura, los cerdos pueden llegar a vivir de 10 a 15 años. Lejos de las granjas, los mataderos y el dolor los cerdos pasan horas jugando entre ellos, explorando sus alrededores o simplemente tomando el sol o refrescándose en el barro.
En las granjas, los cerdos son anulados y sus deseos negados o ignorados, alejados de su vida natural y de todo lo que les haría felices, hoy en día la mayoría de los cerdos pasan sus vidas en celdas demasiado pequeñas.