En Machuca, una apartada comunidad rural coclesana, las adversidades no han sido obstáculos para el desarrollo de un grupo de campesinos, pues cada desafío lo han convertido en una oportunidad de progreso y aprendizaje.
Hoy, orgullosamente, son la Asociación de Productores Orgánicos Solidarios, quienes poseen una granja de 24, 5 hectáreas en la que cultivan, tanto para autoconsumo como para comercialización, productos como maíz, arroz, frijoles, guandú, papaya, naranjas, sandías, plátanos e incluso hortalizas como apio, ajíes, pepinos, cebollas y tomates, al tiempo que crían cabras y tilapias en estanque.
A pesar de que desde sus inicios, allá en el 2001, se constituyeron como un grupo enfocado hacia la conservación del ambiente, mediante la práctica de la agricultura orgánica, no es hasta ahora cuando incursionarán por primera vez en la producción de plantones para la reforestación, gracias al apoyo de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), a través del Proyecto Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño, que patrocina una inversión ambiental por más de 26 mil balboas, para el establecimiento de un vivero y una galera para la elaboración de abono orgánico.
SOLIDARIDAD, ORGANIZACION Y COMPROMISO
En esta granja de producción orgánica, no se utiliza ningún agroquímico y las faenas diarias son compartidas por todos los miembros de la asociación, sin distingo de género, aseguró Jorge Oriel González, miembro de la agrupación.
Junto a él, sus hermanos Félix y Luzmila -quien es la presidenta- así como su esposa Graciela, relataron cómo es la metodología que implementan y la cual ha sido clave para que la asociación logre sus metas y se mantenga unida a través de los años.
"No se puede decir nunca que todo está excelente. Hay que reconocerlo, pero las diferencias y los problemas se han solucionado a través del diálogo y las autoevaluaciones. Hemos tenido pérdidas por cosas naturales, pero todo se ha manejado con transparencia, tanto lo que trabajamos como los aportes que han venido exteriormente. Porque yo conozco de organizaciones que primero no le dan ni tanta importancia a los trabajos que están haciendo, porque se encierran peleando hasta por diez centavos", expresó Jorge.
Si bien ellos reconocen el gran apoyo que a lo largo de los años han recibido tanto de entidades gubernamentales como de ONG, consideran que la subsistencia del grupo es producto de la cohesión de objetivos, que desde un inicio se fijaron, así como el apoyo solidario y la constante motivación que permanentemente se brindan unos a los otros.
Luzmila, presidenta de la asociación y hermana mayor de Jorge, agrega: "Nosotros nos propusimos tres objetivos cuando nos formamos como organización: primero, consolidarnos como grupo y tener la personería jurídica; luego, poder comprar este sitio de trabajo para nosotros poder tener nuestra propia área de trabajo, y el tercero, trabajar y poder brindarles a nuestras familias una mejor situación económica, de salud y de vida", detalló.
Si bien cada uno de ellos figura como socio directo dentro del colectivo -cuya membresía es de unas 20 personas- sus familias les apoyan activamente con las múltiples faenas de la granja, por lo que las ganancias son distribuidas según las horas laboradas, tras destinar una parte al capital de trabajo.
Fue así que pudieron comprar un módulo solar, por lo que en la granja utilizan energía eléctrica 100% limpia.
En tiempos en que algunos insisten en confrontar al desarrollo vs. la conservación de los recursos naturales, cabe fijarse bien en ejemplos como el de esta agrupación campesina, que ha apostado por la agricultura orgánica y la producción limpia y ha conseguido que su esfuerzo trascienda más allá de su propio bienestar.