El mejor postre y refresco del verano es la fruta. Con alto poder para saciar la sed y muy rica en agua, fibra, minerales y vitaminas, se trata de una buena ayuda en los regímenes hipocalóricos, pero también para hidratarse durante los meses de verano.
Las frutas típicas del estío suelen ser las mejores para refrescarse. Por ejemplo, la sandía y el melón llenan mucho, pero sólo tienen alrededor de 30 kilocalorías por 100 gramos.
Además, su alto contenido en nutrientes y sus propiedades diuréticas son su mejor aval.
Las ciruelas, melocotones, albaricoques y cerezas son otra de las frutas excelentes para el calor; sobre todo, por su aporte de vitaminas, carotenos, fibra y agua.
Una buena macedonia de frutas es la mejor opción para desayunar o terminar una comida ligera: podemos combinar pedazos de sandía y melón con fresas, kiwi, melocotón, albaricoques y manzana, todo ello regado con zumo de naranja.
Las frutas de verano más calóricas son las cerezas y las ciruelas, que rondan las 70 calorías por 100 gramos.
Sin embargo, consumidas con moderación, no se puede decir 'que engorden' y son una excelente fuente de potasio y fibra.