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Esta cadena es de vieja data. Ha llevado felicidad a los corazones creyentes y castigo a los incrédulos. Escucha esto: allá por el medioevo en tiempos de la Santa Hermandad, el temible inquisidor Fray Angulo, arrojó a la hoguera el papiro que acababa de recibir, de manos de un peregrino.
De repente una flecha desviada misteriosamente desde un campo de batalla, de dos ejércitos en lucha, se le clavó en el mismo cuerpo. Más recientemente, a mediados del siglo pasado, el famoso astrólogo Gualter Supermercado, entonces lleno de impetuosa juventud se mofó del susodicho escrito. Las leyes eternas lo sancionaron, modificando su carácter. Pudiera contarle otra media docena de casos, pero no hay tiempo.
¿Qué debes de hacer? Lleva la luz del pesebre a tu corazón y déjala que se acreciente de tal manera que ilumine tu sendero. Esto no es todo: Invita a una amistad a hacer lo mismo. ¿Ves qué sencillo? ¡Ah! Pero si no lo hicieras, acuérdate de Fray Angulo o de Gualter. |