OPINION

HOJAS SUELTAS
Estela de esperanza

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Por Eduardo Soto P.
Periodista

El viernes 21, dos meses antes de lo previsto, me nació una ahijada en Chiriquí: Estela Edsahara Espinosa García quien, por cosas del destino, salió capricorniana como el padrino. Acá en la capital, mientras ella daba su primer alarido de vida al otro lado del país, un aguacerón bíblico se desparramó iracundo sobre el mundo conocido, amenazando con desaparecerlo.

La noticia del alumbramiento me dejó patidifuso, porque el compadre y yo teníamos otros planes, como por ejemplo que naciera el martes de carnaval, para jumarnos juntos en la plaza central de Dolega y ofrecer el entierro de la sardina por la salud de la criatura.

Además, debo aceptar que no estaba listo para este nacimiento. Argentina y su doloroso zafarrancho me tenían el alma en hielo. Apenas sobrevivía a las pésimas noticias que es lo único que sabe darnos nuestra troglodita clase política. Pero ver a ese pueblo culto y tan tenaz robar comida, agobiado por el hambre y el desempleo que les provocó la corrupción de sus dirigentes y la irracional aplicación del mismo plan económico que se nos ha pretendido embutir a los panameños, terminó por incapacitarme para la esperanza.

La noche anterior había escuchado a la gente del Tesoro gringo y a los rectores del FMI decir que lamentaban mucho lo que ocurría en Argentina, pero nada más. Ellos, coartífices de la tragedia, les dieron el pésame por los muertos (a bala y por hambre) y tiraron tierra sobre el sepulcro... ¡Los dejaron solos!

Panamá va por el mismo camino, pensé. Como país, me dije, nos hemos abierto de piernas, y le dijimos al mundo entero: "hagan (...) tomen y hagan". En tanto, los partidos políticos (dueños y señores de este manicomio) sólo se preocupan por sus haciendas, y el resto del país les importa un repollo. En cualquier momento estallará la vaina aquí, sentencié, mirando la tele.

Y en eso sonó el teléfono. Era el compadre con la noticia. Nació Estela... y el mundo en llamas: La crisis en Japón y Europa, los atentados en Nueva York, Osama prófugo, murió Andrés Felipe sin ver a su papá, Israel y Palestina que se odian, Argentina agoniza, Panamá no tiene rumbo: "¿Por qué naciste tan pronto, Estela?", pregunté.

Pero entonces reflexioné: ¡qué bueno! ¡Ya era hora de oír una buena nueva! Esta niña puede ser la respuesta a tanta amargura. Habrá oído Dios los ruegos, y nos mandó esta chiquilla para mitigar el cansancio, para abrir puertas, para calmar con su bálsamo tanto pie hinchado, y espaldas golpeadas. Será la bebé un signo premonitorio, de que a pesar del diluvio que caía, y las escenas de muerte por todas partes, y la tragedia de tener los dirigentes políticos que tenemos, vale la pena reír y seguir caminando, porque no hay que quedarse en el suelo, que ya vendrán tiempos nuevos, de brisa fresca y pan para muchos, y no como ahora que abunda pero está en pocas manos.

Estela Edsahara Espinosa García nació, y qué bueno que lo hizo, porque llegó en el momento oportuno, cuando el padrino estaba perdiendo la fe en el ser humano, y empezaba a creer que no había salidas.

 

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