El artista Jorge Dunn le concedió una entrevista a Lucero Maldonado, publicado en el diario La Prensa, el 30 de noviembre del 2003. Reproducimos la segunda parte de esa entrevista.
¿Quiénes son sus clientes?
Yo no puedo decir eso, porque me compra cualquier persona, pero estadounidenses, españoles, personas de Canadá y Europa, la mayoría son extranjeros.
¿Y los panameños?
También. Pero no pagan lo que pagan los extranjeros, porque como ya te conocen siempre están pidiendo rebaja.
¿Cuántos vende al día?
¡uf!. . A veces ni se vende nada, así como está la situación. Los días buenos ya no son como antes.
¿Cómo le ha ido con la rifa?
Yo empecé a hacer rifas el mes pasado.. Ahora tengo que hacerlas porque no hay salida.
Jorgito, ¿Usted con quien vive?
Yo vivo en Pueblo Nuevo con dos nietos y la esposa de un nieto.
¿Qué día descansa?
No hay ningún día que yo no venga aquí; domingos, días de fiesta, viernes santo, 25 de diciembre, primero de enero.. Siempre vengo.
¿Goza usted de buena salud?
Sí. Tengo alta presión y diabetes, pero yo me la sé controlar, porque hay dos situaciones, la hipoglicemia y la hiperglicemia. Entonces, cuando a mí se me baja la azúcar, yo me tomo una pastilla y así la subo. También tengo ciática.
A continuación transcribimos un artículo publicado en el Diario la Prensa del sábados 24 de septiembre del 2005, página 3B. Escrita por: Marie Mizrachi Ángel. Titulada: Un artista con experiencia.
El ama su trabajo. Quizá por eso ha durado tanto tiempo en él. Si hubiera que buscar a alguien que sobresaliera por su constancia, esfuerzo y trabajo, sin duda la encontraríamos a él. Su nombre es Jorge Dunn, tiene 81 años de edad y pinta desde hace más de siete décadas.
Cubierto con una bolsa para no mancharse y vestido con un jeans, una camiseta a rayas horizontales y un gorrito que seguramente reconocen y difícilmente olvidan los que lo conocen, está Jorge sentado en una silla de madera manchada con pintura. En ningún momento dejó de pintar para hablar, porque tenía que entregar en muy poco tiempo la obra en pastel de colores tierra y anaranjado que estaba elaborando.
Desde hace 23 años Jorge trabaja de lunes a domingo y días feriados afuera de Farmacias Arrocha de la Avenida Balboa.
Ahí pasa, callado, serio y absorto, en su trabajo desde las 7 de la mañana hasta las 8 ó 9 de la noche diariamente. No molesta ni se mete con nadie, y tiene un permiso especial y exclusivo del dueño del local para laborar ahí. Ahí no paga ninguno de los gastos que normalmente se pagan en un local.
Jorge no terminó el colegio. Llegó únicamente hasta segundo año de la escuela secundaria debido a problemas económicos. "Soy autodidacta", confiesa el artista, divorciado, con nueve hijos.
A su alrededor se ven unos 20 cuadros, casi todos coloridos, de una variedad de tamaños impresionantes. Son obras con muchas técnicas: desde óleos y acrílico, hasta lápices y pastel. Eso sí: No le gusta utilizar plumillas.
No pinta una cantidad exacta de cuadros al día ni tiene un régimen estricto de trabajo, explica el artista. Así como un día pinta uno, otro día puede pintar seis, y otros día 20.
Jorge interrumpe nuestra conversación por que una posible cliente llegó a ver sus obras. "Estamos en baratillo", le anuncia.
Seguimos. "Trabajo automáticamente y mecánicamente; tengo demasiada experiencia y no necesita ningún tipo de inspiración", recalca el artista. El cuenta que solamente se inspira cuando tiene que entregar trabajos especiales.
Si de algo podemos estar seguros es de que la pintura no se librará de él fácilmente, porque, según promete, se retirará cuando muera.
El próximo domingo finalizaremos con un interesante artículo titulado Jorge Dunn y la pintura popular.
DETALLES
Jorge no terminó el colegio. Llegó únicamente hasta segundo año de la escuela secundaria debido a problemas económicos. "Soy autodidacta", confiesa el artista, divorciado, con nueve hijos.