Familiares de víctimas de la invasión de Estados Unidos del 20 de diciembre de 1989, reiterarron ayer su petición para que el gobierno declare esa fecha como Día de Luto Nacional.
Vestidos de negro, familiares de los caídos en la invasión se congregaron en el cementerio Jardín de Paz.
Diecinueve años después, algunos dirigentes reclamaron al presidente electo estadounidense, Barack Obama, "saldar las heridas" que aún siguen abiertas.
"El primer punto del acuerdo sería reconocer que la invasión fue un error que debe ser enmendado", dijo Elizabeth Ayola, destacando que otra promesa serpia "es recibir de parte de EEUU un compromiso de que jamás se usará la fuerza militar contra Panamá bajo circunstancia alguna".
"Esta es una deuda moral e histórica por saldar con nuestros mártires y héroes", dijo.
Además, los familiares de las víctimas le enviaron en las últimas horas una carta al canciller Samuel Lewis Navarro, donde piden que las autoridades soliciten al gobierno estadounidense que finiquite la ocupación militar
En la madrugada del 20 de Diciembre de 1989 el ejército de Estados Unidos comenzó la invasión a Panamá bajo la Operación Causa Justa para capturar al entonces hombre fuerte del país, Manuel Antonio Noriega, a quien los estadounidenses acusaron de participar en el tráfico internacional de drogas.
Tras varias semanas de búsqueda, Noriega se refugió en la Nunciatura de la capital y luego se entregó a los soldados estadounidenses.
Actualmente Noriega ya cumplió su condena en EEUU y espera la decisión de los tribunales estadounidenses para saber si puede regresar a Panamá o es entregado a Francia, donde también tiene causas pendientes.
En el cementerio, una bandera panameña ondeaba a media asta, mientras otras insignias pequeñas fueron colocadas en decenas de las remozadas tumbas, que lucían adornadas con flores.