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CUARTILLAS
Diez

Lamentamos las muertes, pero pienso que mucha gente humilde murió defendiendo a Noriega y no a la patria panameña. Ojalá hayamos aprendido la lección y no caigamos otra vez en el caos que llevó a la dictadura militar.

lineaMilciades A. Ortiz Jr.
Milciades A. Ortiz Jr.
Colaborador

Parece mentira que han pasado diez años desde la invasión de E.U. que causó la caída del dictador Noriega y el reinicio de la Democracia en Panamá.

Cada vez que ha ocurrido un aniversario de este doloroso hecho, (porque murieron panameños y norteamericanos), una señora me exige:

"Dí que gracias a los gringos es que se fue ese desgraciado de Noriega y tenemos Democracia".

Diez años no han sido suficientes para curar las heridas de veintiún años de feroz dictadura militar. Creo que es lógico que esto suceda, primero, porque no hubo casi "justicia!" para los afectados y contra los maleantes de uniformes.

Segundo, porque a muchos de los que pelecharon de la dictadura (tanto civiles como militares), nadie les hizo nada e incluso, se quedaron con la plata mal habida... Ud. puede verlos caminando tranquilamente por nuestras calles. Hasta se dan el "tupé" de hablar ahora de Democracia y dar consejos al pueblo panameño sobre cómo vivir en este régimen de libertad.

Lamento que la actual juventud no recuerde las atrocidades y problemas que sufrió Panamá con la dictadura militar. No me cansaré de culpar a los politiqueros del sesenta y ocho (todos ellos, porque casi no se salva ninguno), de haber permitido la subida al poder de los policías ambiciosos y corruptos.

Hay que aceptar que los politiqueros tenían casi en un caos al país, con sus luchas intestinas, ambiciones personales, rejuegos y manipulaciones. El triunfo del Dr. Arnulfo Arias echó más sal a esta herida, pues fuertes sectores de la oligarquía tradicional se oponían a su mandato.

Alguien me dijo que en "Panamá siempre los rabiblancos nombraban y quitaban presidentes". Es claro que los mandatarios muchas veces estaban emparentados, o unidos por fuertes intereses económicos. Pocos realmente subieron a la silla presidencial con deseos de ayudar al pueblo a solucionar sus problemas. Solamente pensaban seguir "disfrutando de la papa pública".

Entonces, echaban mano a la policía para controlar las protestas de un pueblo cansado de los chanchullos electorales. Así los militares que antes eran "policías pata podrida, que ganaban veinticinco pesos trabajando noche y día", fueron dándose cuenta de su importancia.

Pienso que maquiavélicas enseñanzas a ciertos oficiales en la Escuela de las Américas, de E.U., en la antigua Zona del Canal, algo tuvieron que ver con los golpes militares de los sesenta y setenta en América Latina.

(Recuerden que E.U. estaba horrorizado ante el avance del gobierno comunista de Fidel Castro, en Cuba, quien trataba de "expandir" su revolución).

Los militares trajeron luto, dolor y lágrimas al país. Si algo hicieron, fue robarse miles de millones de dólares en préstamo, engañar a toda una generación con un falso nacionalismo (Torrijos y Noriega trabajaron para la CIA gringa, según se supo después).

La dictadura hizo de la corrupción algo común y corriente. No valían los títulos ni estudios, solamente las estrellas en las charreteras de los militarotes narcotraficantes.

Estuvimos a punto de convertirnos en otra Cuba, al final de la dictadura, por las buenas relaciones de Noriega con Fidel. También casi se desata una guerra civil, que habría traído mucho más muertos que los que produjo la invasión.

Lamentamos las muertes, pero pienso que mucha gente humilde murió defendiendo a Noriega y no a la patria panameña. Ojalá hayamos aprendido la lección y no caigamos otra vez en el caos que llevó a la dictadura militar.

 

 

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