El cultivo de plantas ornamentales es una actividad que se mantiene con un perfil próspero, como consecuencia del aumento de personas que se están dedicando a invertir en áreas verdes en sus residencias.
De allí, además de satisfacer el gusto estético, se combinan factores de la naturaleza con el espíritu sosegado que representa la coexistencia con jardines profusos de plantas que adornan el entorno de muchas viviendas.
En este sentido, fue diseñado y creado el Vivero Flor de La Pintada en la ruta que se dirige de Penonomé hacia La Pintada, que desde hace años ofrece el cultivo esmerado de veraneras, ficus, ipsoras, crotos exóticos, variedad de palmas, entre otras especies vegetales propias de nuestro trópico, que, en manos de los técnicos de este centro de plantas para jardines son un producto garantizado.
LA PREPARACIóN
Fernando Tenorio, técnico del vivero, explicó que el proceso se inicia con el acarreo de tierra a cierta distancia, también material de aluvión a orillas de los ríos.
Esto mezclado entonces con gallinaza y afrecho conforman la base orgánica en que se instala, en las bolsas plásticas el acodo ya tratado anticipadamente para que se siga desarrollando.
Cuando los clientes llegan al vivero, lo primero que preguntan es “cómo deben hacer para que éstas una vez en sus casas no se mueran”.
Les indicamos la manera de tratarlas y les recomendamos que a las plantas hay que hablarles porque “ una planta sin cariño, es como un hijo sin padre”, dijo Fernando.
Cuando limpiamos a su alrededor le decimos, “ vamos plantita, te estamos haciendo esta limpieza para que te pongas bonita, con la llegada de los compradores”.
Tenorio, con unos 18 años lidiando con este trabajo, asevera que “las plantas sienten ese cariño”.
Mediante un sistema de rotación del proceso de producción de las plantas ornamentales, el parque de ventas se diversifica con un colorido hermoso entre verdes, rosados, rojos amarillos, morados y de variada tonalidad que atraen al observador desde la carretera, motivándolo a entrar y comprar.