Poblados de Panamá Este y Colón han sufrido en los últimos días el embate de la naturaleza que con sus lluvias, vientos e inundaciones han traído muerte y destrucción. Frente a lo sucedido se requiere la solidaridad de los panameños.
Al menos seis personas han perdido la vida y otros miles han sido afectados. Se necesita toda clase de alimentos, frazadas, ropa y agua potable. Ya los centros de acopio están recibiendo donaciones.
Se requiere que el gobierno central coordine con las autoridades locales las labores de rehabilitación. Ya se han dado amagos de diferencias entre alcaldes y ministros por dicha situación. Cuando sucede una tragedia no se puede pensar en aspectos políticos; la gente lo que reclama es que le resuelvan y se le ayude.
El Sistema Nacional de Protección Civil ha desarrollado su labor de auxilio a los afectados en conjunto con los otros estamentos de socorro. Se espera que el resto de las instituciones laboren en armonía para que la rehabilitación de las vías de comunicación y de las viviendas se logre en el menor tiempo posible.
El resto de la sociedad, sobre todo los capitalinos con mayor poder de adquisición, deben colaborar con nuestros hermanos de Capira, La Chorrera, la Costa Abajo de Colón y otros poblados, para expresar su solidaridad con la gente que hoy lo necesita.
Desgraciadamente ya hemos pasado por situaciones peores o similares a estas, por lo que no debe haber problema en la logística de ayuda a estas comunidad. Una vez se encendió la alarma, el plan debió trazarse tan cual se mantienen en los planes de contingencia.
Auxilio es lo que se escucha de los hermanos que los han perdido todo, incluyendo a los seres queridos. Pidamos a Dios que tenga misericordia de Panamá porque ya son muchas las tragedias.