El funeral celebrado ayer por el ministro libanés de Industria, el cristiano Pierre Gemayel, asesinado el pasado martes, se convirtió en una manifestación política donde se criticó con dureza a la oposición libanesa pro siria y al presidente Emile Lahud, también cristiano.
El asesinato de Pierre Gemayel ha agudizado aún más la crisis política libanesa, que mantiene paralizado el país debido a la división de las fuerzas políticas en dos vertientes que parecen irreconciliables, pro y anti-sirios.
Al término de los funerales, y ante cientos de miles de personas, el líder druso, Walid Yumblat; el suní Saad Hariri y el cristiano Samir Yeayea, entre otros, defendieron el establecimiento de un tribunal internacional que juzgue a los asesinos del ex primer ministro Rafic Hariri, en febrero de 2005, unos hechos que dividieron el país en dos campos casi irreconciliables.
Estos líderes, miembros de la coalición anti-siria "Fuerzas del 14 de Marzo", consideran que Siria y sus aliados en Líbano, a cuya cabeza colocan al movimiento chií Hizbulá y al presidente Lahud, están detrás de los asesinatos de Geyamel, Hariri y de otras personalidades críticas con la influencia siria en Líbano, que han sido asesinadas en los últimos dos años.
TENSIÓN
La multitud enarbolaba banderas libanesas y de las Falanges (partido cristiano libanés), junto a fotos de los fallecidos Pierre Gemayel, Rafic Hariri, Bassel Fleijan, Georges Hawi, Samir Kassir y Yebrán Tueni, y pancartas con lemas como "Líbano, nación de la paz", "No te olvidaremos" o "Queremos la verdad".