Los atletas hacen de todo para ganar una competencia, incluso tomar sustancias prohibidas para aumentar sus capacidades, por lo que las autoridades deportivas hacen pruebas de orinas para detectar ese tipo de trampa.
Ahora en internet se están ofreciendo penes de goma con una jeringa y un tubo para inyectar orina limpia en los controles antidopaje.
Se supone que estos aparatos se usaron en los Juegos Olímpicos de Atenas por varios deportistas.
El director general de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), David Howman mostró durante una conferencia celebrada en Sidney, el último ingenio de los tramposos: los penes falsos que miccionan orina limpia.
El aparato en cuestión se vende con total discreción en la red, cuesta unos $---138 l y su funcionamiento no es nada complicado.
Los penes falsos, que han sido dados a conocer gracias a un envío anónimo a la AMA, sólo funcionan con los jueces más escrupulosos, aquellos que no se atreven o consideran innecesario tocar el pene del deportista que está siendo sometido al control antidopaje.
Éste debió de ser el método utilizado por los campeones olímpicos húngaros en los juegos de Atenas, Robert Fazekas, en disco, y Adrian Annus, en martillo. Hay muchas evidencias de que ambos usaron esta artimaña, afirmó Howman.
El truco se descubrió al comparar las muestras de ambos con otras tomadas otros días y quedar patente que se trataba de orinas diferentes.
El pene en cuestión es de plástico y está disponible en cinco tonalidades de piel que van desde el blanco albino al negro, aunque sólo se fabrica en un único tamaño estándar, sin entender de supuestas peculiaridades raciales.
El pene artificial se fija al pubis mediante un esparadrapo que a su vez se ajusta al calzoncillo. El verdadero se esconde como se puede.
Del falso órgano masculino sale un tubito que desemboca en una minivejiga artificial con la orina limpia de sustancias dopantes que se introduce en el ano.
La orina del mentiroso pipí, viene en polvo y se mezcla en una jeringa con agua antes de ser introducida en la citada vejiga artificial.
Durante el control antidopaje el deportista sólo tiene que apretar una especie de botón para provocar la micción.
El uso de drogas en el deporte, es antiguo. En las primeras olimpiadas de la era moderna (1904), por ejemplo, el maratonista Thomas Hicks estuvo a punto de morir cuando compitió bajo los efectos de una mezcla de brandy con estricnina.
Sin embargo, fue hasta 1968, en los Juegos Olímpicos celebrados en México y en los de Invierno, en Francia, cuando se instauraron por primera vez las pruebas antidopaje.