Enfrentando una embestida de la coalición en Faluya, la resistencia iraquí contraatacó ayer con explosiones de coches-bombas, morteros y misiles en una amplia región del centro de Irak, matando a más de 30 personas y lesionando a más de 60.
Entre los heridos había más de una veintena de estadounidenses. Los ataques insurgentes, que incluyeron la utilización de vehículos policiales como coches-bomba, podrían haber apuntado a aliviar la presión sobre Faluya, donde unos 10.000 soldados estadounidenses se preparan para una ofensiva de gran magnitud.