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Japón, un país empeñado en acaparar el protagonismo organizativo del voleibol de primer nivel, recupera el papel estelar de la competición con la puesta en marcha de la Copa del Mundo, reconvertida en la apuesta olímpica de doce países apresurados en conquistar una de las tres reservas para Atenas 2004.
Corea, Estados Unidos, Italia, Egipto, Argentina, Japón, Cuba, Brasil y China, habituales animadores de este torneo afrontan el envite acompañadas del entusiasmo del carácter del debutante que aúnan Polonia, Turquía y la República Dominicana. Rusia, última subcampeona en el torneo y tradicional contendiente, es una de las ausencias llamativas. |