El campo del Estadio Omar Torrijos Herrera de la ciudad de Santiago, construido recientemente a un costo de más de cinco millones de balboas, se ha convertido en pantano y tiene otros problemas de filtraciones.
Como si fuese poco, Marcos Robles, director regional de Pandeportes de Veraguas, en tono de molestia, no quiso que los medios de comunicación social entraran al coliseo para verificar una denuncia anónima en la que supuestamente se declaraba que estaban desmantelando las sillas de butaca en las graderías.
Robles, visiblemente disgustado, señaló que malos veragüenses no quieren al Estadio Omar Torrijos Herrera porque "siempre sacan lo malo de este coliseo", en días anteriores se publicó que el cuadro parece un pantano y no un coliseo deportivo en el que los atletas puedan practicar.
Estas estructuras tienen serias filtraciones de agua por la parte de adentro, rajaduras y otros problemas. Por otra parte, ayer por medio de una llamada se alertó a los medios locales de que se estaban sacando algunas sillas de las graderías, pero el director de Pandeportes, Marcos Robles, negó la acción.
Marcos Robles dio a conocer que tiene poco personal para atender las actividades de la institución, pero intenta realizar su trabajo como pueda.
El funcionario dio a conocer que existen malos ciudadanos que no quieren el nuevo Estadio Omar Torrijos, ya que en plena luz del día se metieron para sacar las mangueras de apagar fuego y abrieron las llaves para que se inundara toda la planta baja y los camerinos de los deportistas.
Causaron serios daños a los equipos y se llevaron algunos artículos en un abrir y cerrar de ojos que son propiedad del Estado.
El enojado director regional de Pandeportes en Veraguas dijo posteriormente que los problemas de filtraciones que hay en el Estadio Omar Torrijos Herrera se están corrigiendo.