Prefirió morir ella y que su hijo se salvara. Esa fue la difícil decisión que tomó la madre del niño Juan David Jiménez, de 10 años, quien falleció junto a 17 personas calcinadas la tarde de ayer al incendiarse en el autobús de la ruta Mano de Piedra Corredor Norte.
La pastora Noritza Tejada Lasso, de 36 años, salió a realizar una diligencia con el más pequeño de sus cuatro hijos, pero desafortunadamente en el trayecto del bus articulado con cupo 8B-06 y placa 250620 se incendió por razones que se desconocen y dejó el saldo de 18 muertes y 25 heridos frente a la iglesia Hosanna ubicada frente a la antigua Lechería.
Juan David, hijo de un pastor evangélico, fue rescatadas de la mano de Dios, pues su madre lo expulsó del bus. Ella no tuvo otra opción que ir a los brazos del Señor.
El pequeño David lo único que recuerda es que mamita lo sacó. "Ella sacó fuerza y me levantó. De pronto no la vi más". El niño, quien logró salvarse, no presentaba heridas, pero sí estaba afectado emocionalmente cuando era atendido en el Cuarto de Urgencias del Hospital del Niño, donde lo dejaron recluido hasta hoy. Su estado de salud es bueno.
EL ITINERARIO
Los reportes de los conductores y chequeadotes de la piquera de buses de Mano de Piedra, Corredor Norte tiene reportes que la "nevera", como son llamados los buses articulados, salió a la 1: 45 p.m. y hasta ese momento no presentaba ningún tipo de daños. Sólo el pasado domingo había sido revisado por el mecánico, dijo Javier González un conductor de bus de esa ruta.
Dos testigos manifestaron que el bus se detuvo cuatro veces en el Corredor y una antes en el lugar de la tragedia.
Próspero Ortega Justavino, de 50 años, conductor del bus, se detuvo a un costado de la Importadora Factory Outle y al quitar la tapadera de la parte de atrás del vehículo, se vio salir llamas y humo, pero otro de los sobreviviente aseveró que en el segundo puesto del autobús inició el fuego.
Otro conductor de un bus del transporte colectivo que estaba a pocos metros presenció el suceso y se detuvo. Fue entonces cuando la tragedia era peor porque se veía a gente desesperada para salir y fue cuando vio a mucha gente tirar piedras para reventar los vidrios para ayudarlos a salir del infierno. Eran 25 personas las que fueron rescatadas con vida y con algunas heridas, aunque muchos se fueron directo a sus casas.
Fue dramático ver que la gente desde adentró intentó los vidrios de las ventanas hasta con sus cabezas y pies. Era una desesperación horrible, dijo.
Los testigos alegaron que no había puerta trasera. Prácticamente no había puerta de emergencia porque al final los que no pudieron salvarse quedaron apiñados en los puestos traseros.
El olor a carne quemada se sentía. La poco que quedaba de piel estaba pegada a la ropa y parte de los asientos. En algunos cadáveres se veía sólo huesos. La posición de algunos restos reflejó que todos quería salir porque hasta los pies se veían afuera de las ventanas.
Según informes extraoficiales, hasta el momento indican que se han identificado los cadáveres de Agripina Sánchez Pino, su hija Janeth Carmargo, Noemi Castillo y Noritza Tejada Lasso, Sulibe González y su hija Bienvenida González. También se estableció que eran 15 los adultos y tres niños. Se encontró dos uniformes de estudiantes, un varón y una niña del colegio Rubiano.
La enfermera Lidia Esther Antencio Rojas y Luis Alexis Contrera Valdez son los dos heridos de mayor consideración.
Según los informes de la Dirección de Operaciones del Tránsito, habían 65 pasajeros y la capacidad para el autobús es de 55. El vehículo tenía todos los asientos ocupados y habían pasajeros parados.
Las autoridades investigan la tragedia que mantiene a todos consternados.