La leche de cabra es más blanca que la de vaca.
Esta blancura de la leche de cabra y de los quesos que con ella se elaboran se debe a la ausencia de caroteno.
El caroteno es un pigmento vegetal que confiere un color anaranjado o amarillento en algunos alimentos, como por ejemplo la zanahoria.
Los carotenos pasan a la leche mediante la alimentación con pasto del animal.
Es por eso que la leche de vaca, al contener carotenos, tiene un color amarillento.
En cambio en la leche de cabra esos pigmentos se transforman en vitamina A, que es incolora, y por tanto no le confiere ninguna tonalidad.
La brucelosis o fiebre de Malta es una enfermedad que muchas veces se ha asociado al consumo de la leche de cabra.
Los síntomas son fiebre alta, sudor profuso, debilidad, pérdida de peso, etc.
Hoy en día la leche de cabra que se comercializa, está higienizada y tratada con calor, por lo que no presenta ningún problema sanitario.