Pascual Pérez, quien tiene una amplia experiencia en el negocio ambulatorio, no se cansa de vocear a viva voz los diarios que vende todos los días en las calles de la ciudad de Panamá.
El experimentado canillita, que acaba de cumplir 72 años, se instala cotidianamente a pocas cuadras del Hospital Santo Tomás, donde ofrece los matutinos a los peatones que pasan por las inmediaciones de este centro asistencial.
"La mayoría de mis clientes son doctores, enfermeras, otros buhoneros, gente que viene a visitar a sus familiares y los infaltables conductores de taxis que traen constantemente enfermos", dijo.
UN DARIENITA EJEMPLAR
Pérez es un darienita que emigró a la capital hace sesenta años, cuando la ciudad era apenas un pueblo grande, y no tenía las dimensiones de ahora, con sus grandes rascacielos y los modernos centros comerciales que le dan un aire de cosmopolitismo.
"Empecé a vender periódicos en Hacienda y Tesoro, hace muchos años que ya he perdido la cuenta de cuantos, creo que como 21 años", anotó el veterano vendedor de periódicos.
Su jornada de trabajo empieza a las 4: 00 de la mañana y culmina alrededor de las 6: 00 de la tarde, cuando el sol se va ocultando en el firmamento. "Esa es la hora volver a casa", dijo.
Todas las mañanas, su figura se antoja familiar a los cientos de circundantes del complejo hospitalario, con una taza de café en las manos y alguna empanada para matar el hambre. Así es este hombre trabajador, sencillo y honrado.
EXHORTA A LOS JóVENES
"Para suerte mía, vivo cerca, en Perejil, lo cual me permite ahorrar dinero, porque ya no pago pasaje para movilizarme a mi centro de trabajo en las cercanías del Elefante Blanco", dijo.
Pese a su avanzada edad y a su apariencia frágil, Pérez siempre se encuentra derrochando vitalidad y energía, especialmente cuando se encuentra en horas de trabajo, despertando la atención de los curiosos.
"Los jóvenes, que son nuestro Tesoro Nacional, deben tomarle amor al trabajo honrado, y alejarse de los vicios que viene acabando con la salud de la población", exhortó el veterano vendedor.
Al llegar las 6: 00 de la tarde, empieza a recoger los diarios que no se vendieron durante el día para luego hacer un inventario, los sobrantes serán devueltos al día siguiente en los centros distribuidores.