Vender plantas se ha convertido en toda una profesión. Eso en evidente en cada fiesta o feria que -especialmente- se dan durante el verano panameño.
En nuestra reciente visita al pueblo de Antón, dentro de la celebración del Festival del Toro Guapo, conversamos con el joven Inocencio Rodríguez, nativo del hermoso Valle de Antón.
A sus 22 años ya trabajaba con el cultivo de las planta.
Culantro, cilantro y cebollina conformaban -entre otros - los vegetales con los que mercadeaba para ganarse la vida.
Pero luego de un tiempo era poco lo que le pagaban en el Mercado Agrícola Central o Mercado de Abastos por su productos.
Fue entonces cuando decidió seguir la labor que por años había desarrollado su madre. Cultivar plantas para su venta.
Desde entonces éste ha sido su trabajo. De eso hacen ocho años.
Hoy, Inocencio recorre todo el paíscon todas sus plantas a cuesta.
Cada fiesta patronal o feria del interior se han convertido en el mercado perfecto para la venta de sus plantas, que cultiva en el vivero que ha levantado junto a su residencia, allá en el Valle.
Aunque no sabe la variedad de plantas que tiene para la venta, sí sabe que hoy la gente lo que busca son plantas diferentes o exótica como él llama.
Entre las plantas más vendidas aparecen las variedades del papo, la orquídeas y otras ornamentales.
El joven empresario no sólo vende plantas florales, también tiene una gran variedad de plantas medicinales.
Pero no todo es ganancia. Son según él, altos los costos, sobre todo de transporte.
"Pero siempre se gana algo" dijo Inocencio.
Y es que de éste verde negocio logra los ingresos para sustentar a las cuatro personas que de él depende.