Unas 92 boletas y 10 colisiones tiene el conductor del autobús de la ruta Corredor Norte-Mano de Piedra, el que se incendió causándole la muerte a 18 personas y un número plural de heridos.
Aunque el chofer del bus, Próspero Ortega, de 50 años de edad, tiene en su historial varias sanciones, sus compañeros de la piquera, consideran que el accidente se debió a un "error de fábrica".
Manuel Argí¼elles, directivo de la ruta, aseguró que este vehículo de fabricación mexicana y marca DINA fue traído a Panamá, a través de una empresa distribuidora de automóviles y fue financiado por el Banco Nacional, y su período de existencia era de 5 años, de los cuales solamente cumplió dos.
El bus salió de la piquera a la 1: 45 de la tarde y según los que observaron el vehículo, este salió con pocos pasajeros y en buen estado. Incluso el domingo en horas de la tarde se le dio el mantenimiento debido.
Este era uno de los dos buses sobrevivientes de este estilo, ya que los otros dos que prestaban servicios de lujo, descansan en uno de los cementerios de buses que se ubica en la vía Transístmica.
Ayer, en horas de la tarde en las instalaciones de la piquera de Mano de Piedra, los conductores y colaboradores no ocultaban en sus rostros la preocupación que les embargaba por la suerte que corrieron los pasajeros del vehículo y sus compañeros de trabajo.
Uno de los conductores de bus de la piquera, quien prefirió mantener en reserva su identidad, destacó que pese al número de infracciones que se le señalan al conductor del bus, éste era un chofer responsable y no era dado al manejo desordenado.
Este tipo de buses no cuenta con puerta de emergencia, algo que para el transportista Darío Poveda, es una trampa para los que prestan este tipo de servicio y quienes a su vez lo utilizan.
La mayoría de estos buses, llamados en un principio de lujos cuentan con equipos de televisión, y aunque aún no se han esclarecido las causas que produjeron el incendio que más adelante llevó a la explosión, no se descarta que el mismo se pueda haber debido a un corto circuito en los cables. Pero, no solo en la piquera se observaban rostros de dolor, también en la calle principal algunos residentes mostraban signos de preocupación.