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El Dr. Luis Morales, cardiólogo del Hospital del Niño, a pregunta de este diario, respondió sin ninguna aprehensión: "si no se opera, tiene menos probabilidad de llegar a ser adulto".  |
Edward es un niño de 8 años, de mirada mustia y cuerpo enjuto, que haciendo honor a su apellido, ha emprendido una Carrera contra el tiempo. Su pequeño y débil corazón amenaza constantemente con dejar de latir y sumirlo en un sueño permanente.
A diferencia de otros niños de su edad, su vida ha transcurrido en ambientes impregnados con olor a medicina y con el movimiento blanco de médicos, enfermeras y auxiliares que se han identificado con su dolencia: una malformación del corazón que los galenos llaman Transposición de los grandes vasos Interventriculares y califican como un efecto grave del vital órgano.
La odisea de la familia Carrera la viven en su natal Chorrera, se agrava porque sus padres, desempleados, se las ingenian para el sustento cotidiano de Edward y sus cuatro hermanitas: Tattied, Tahiri, Maritza y Tatiana. Ellas, inconscientes de la grave enfermedad que aqueja a su hermano, le dispensan la oportunidad del juego cotidiano, al igual que los compañeritos del segundo grado de la Escuela Naciones Unidas donde Edward recibe sus clases, sin percatarse la dimensión de adversidad en la que está sumido.
Maritza López, su abuelita, logró recopilar los medios económicos necesarios para el traslado de Edward a España en donde hace cuatro años, se le practicó una operación de corazón abierto, luego de la cual manifestaron que tendría que someterse a una segunda cirugía paliativa para tratar de corregir la deformación que amenaza su incipiente vida. El mismo especialista, ante la posibilidad de realizar la intervención en Panamá, manifestó que sería la primera a realizarse en nuestro país con los consecuentes riesgos y dificultades.
Sin más esperanza que abrir nuevamente su pecho para que la medicina moderna cambie el pronóstico mortal que pende sobre la vida del pequeño Edward, su abuela y su madre han venido tocando puertas y calando corazones para viajar a España en donde se le puede practicar gratuitamente la intervención que puede decidir su vida.
Por tratarse de un caso muy especial e identificado con la difícil situación de la familia Carrera, el Ministerio de Economía y Finanzas los autorizó para que reciban donaciones en las garitas de la autopista Arraiján-Chorrera, y recaudar así parte de los B/. 10,000 que requieren para el viaje, manutención y estadía en Madrid. Este medio también se hace eco de la situación del niño Edward Carrera, eleva una plegaria para que Dios le permita superar la enfermedad y para que toque el corazón de los panameños a fin que contribuyan a la noble causa. |