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El agroturismo es considerado en el mundo, como una alternativa que contribuye al mejoramiento económico de las áreas rurales. El éxito alcanzado por esta este tipo de turismo en países como Italia y Francia, a lo largo de 50 años, se ve reflejado en el aporte económico que genera en las áreas rurales y dentro de las economías nacionales. Costa Rica, Colombia y Chile, entre otros, recientemente han optado por desarrollar esta actividad no agrícola como segunda alternativa económica para los productores a fin de lograr el desarrollo de las áreas rurales en sus países.
El agroturismo forma parte del turismo rural que es el conjunto de actividades turísticas que se realiza en los medios natural, basado en el aprovechamiento de las ventajas que representa el entorno natural y humano específica de la zona. El agroturismo se define como el conjunto de actividades realizadas y organizadas específicamente por agricultores en complemento de su actividad principal, la agricultura, a la que se invita a participar a los turistas y que constituyen servicios por los cuales se cobra.
Esta actividad se realiza dentro de las fincas de producción agropecuaria en la que los turistas nacionales e internacionales podrán conocer de cerca las actividades de producción agropecuarias y donde además, se les podrá brindar servicios de alojamiento, alimentación, recreación, eventos culturales, elaboración, venta de artesanías y de gastronomía; todo esto desarrollado dentro del marco cultural del área, de la actividad y la cultura regional.
Para llevar adelante esta iniciativa, el MIDA a través de un Acuerdo de Cooperación Interistitucional suscrito con el Instituto Panameño de Turismo (IPAT), estableció la creación de una comisión de trabajo de Agroturismo MIDA -IPAT, la que avanza en la formulación de una base sólida para cimentar esta actividad económica.
Para la realización de este compromiso se ha considerado las siguientes áreas: incentivos, políticas, plan de acción, leyes, normas, capacitación (a técnicos, productores y comunidades), base de dato (sobre el potencial existente en fincas agropecuarias), infraestructura y diseño, imposición tributaria, la protección de la producción, artesanías y agroindustria a través de los indicadores geográficos y denominaciones de origen, promoción nacional e internacional, entre otras. Es así, que Panamá podrá formar parte de los países con visión de productividad y competitividad, considerando al recurso humano, como el centro del desarrollo sostenible. |