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La explosión de unos 20 kilos de dinamita que desconocidos abandonaron en la parte posterior del edificio de Caracol causó graves destrozos en la emisora y 20 viviendas y locales comerciales aledaños valorados en 250.000 dólares, dijeron las autoridades. Foto REUTERS  |
La policía y el servicio secreto colombiano (DAS) se hallaban ayer viernes en estado alerta en diversas ciudades tras los atentados dinamiteros en Cúcuta (noreste), Medellín y la localidad de Marinilla (noroeste), que dejaron un muerto, 68 heridos y grandes daños materiales, informó una fuente policial.
"Nos estamos movilizando en las ciudades para evitar nuevas acciones terroristas, mientras el ejército mantiene el control en diversas zonas rurales", dijo un oficial de la policía nacional, que prefirió el anonimato.
La fuente señaló que varios de los ataques fueron obra del guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN), aunque esa organización no los ha reivindicado públicamente. El ELN, segunda guerrilla del país con unos 4.500 combatientes, arreció sus incursiones después de que el presidente colombiano, Andrés Pastrana, anunció el pasado 6 de agosto que se suspendían los contactos con ese grupo, alegando que carecía de voluntad de paz.
Según las autoridades, el ELN activó el jueves temprano nueve bombas en diversos sitios de Medellín (430 km al noroeste de Bogotá), causando daños en bancos, casas de apuestas y una torre de conducción eléctrica, y por la tarde hizo estallar un coche bomba en la cercana localidad de Marinilla, matando a una persona y causando heridas a 25, entre ellas diez menores.
Otro artefacto estalló por la noche frente a la oficina en Medellín de radio Caracol, el cual dejó 43 heridos y grandes daños materiales, señaló el secretario de Gobierno de la municipalidad, Jorge Vélez, a cargo del orden público. |