El retiro temporal del presidente cubano Fidel Castro trae consigo toda clase de especulaciones, pero en la práctica nada indica que el ascenso de su hermano Raúl represente un cambio significativo en el régimen que impera desde hace 47 años en la mayor de las Antillas.
Próximo a cumplir 80 años, el llamado "caballo" cubano refleja los efectos de la edad que se complica con la intervención quirúrgica a la que fue sometido por un problema en sus intestinos.
Aunque el exilio cubano hizo fiesta en la Pequeña Habana, nada indica que habrá apertura en la Cuba comunista, que después de la caída de la Unión Soviética ha tomado respiro con la ayuda de Venezuela y sus lazos con China Continental.
Raúl Castro, cercano ya a los 75 años, era el lógico heredero de Fidel. Ha sido desde siempre el hombre al frente del ejército cubano. El problema surge es en torno a los que puede suceder después de los hermanos Castro.
Es indudable que la nueva generación de dirigentes comunistas reclaman su espacio de dirección y también existe la presión mundial para que Cuba vuelva al redil de la democracia.
La solución para democratizar a Cuba no será fácil. Varias generaciones de cubanos se acostumbraron a un sistema, pero confiamos que la apertura, la libertad y el respeto de los derechos humanos se impondrán al final.
Sin duda que habrá nuevos conflictos. La gente que dejó la isla huyendo al comunismo, cuando Cuba vuelva a la democracia, tratará de recuperar sus propiedades que hoy deben estar en manos de los cubanos que se quedaron.
Ojalá que la actual coyuntura sirva para que se prepare un salida pacífica para que en Cuba impere la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos.