Dos días después que se disiparon los perfumes de la servidumbre presidencial que inauguró la exposición pictórica: "La violencia en Colombia" de Fernando Botero, acudimos al solitario museo de arte contemporáneo, para apreciar los cuadros del afamado pintor.
Y, les confieso, que alguien tiene que hablar urgentemente con el señor Fernando Botero, pues como no reside en Colombia desde hace mucho tiempo, no pinta en sus impresionantes creaciones a negras ni negros gordos. Es un milagro que la (ANO), Asociación de Negros Obesos no haya protestado por semejante discriminación, existiendo en nuestra segunda patria Colombia, muchísimos negros gordos destacados con honores en la violencia y sufrido de los terribles desplazamientos que en las últimas décadas han afectado a dos millones de personas de la tierra del finado presidente José Manuel Marroquín.
No dudamos que la violencia de Colombia, le duela horriblemente al pintor Fernando Botero, pero de allí a excluir deliberadamente de sus pinturas a los pesos pesados negros de Cartagena, Barranquilla o el Chocó, hace que uno pierda entusiasmo durante el pesado recorrido de la solitaria galería. Nosotros los panameños fuimos durante 82 años los mejores colombianos del mundo, que convivimos los desastres del centralismo hasta que el general Alzuru nos trajo la guerra de los mil días. ¡Miren!, que en una de las creaciones más interesantes allí expuestas, "La masacre de ciénaga grande" tan solo aparecen en un bote a la deriva, dos mestizos rechonchos muy lejos de ser negros, uno muerto y el otro gravemente herido.
Como de arte conozco un poquito más que de la injustificada Ampliación del Canal, espero que don Fernando Botero regrese a Colombia y se mezcle con los vivientes de esas regiones de la costa donde bullen bellísimas expresiones de mulatas gordas con ansias de ser pintadas por un creador como él.
Indudablemente que ese paraíso llamado Colombia cada día nos sorprende más con su arte, con su música, su literatura y su gente. Agradezco a la embajada colombiana por esa presentación de cultura tan especial, pues aún así considero los cuadros del maestros Botero como le mejor novela pintada sobre la violencia de fines del siglo XX en Colombia.