Hubo que esperar 36 años para que Panamá ganara una medalla de oro en Juegos Panamericanos. El honor para el país se lo dio un joven colonense: Irving Saladino.
El saltador de longitud nacido en calle cuarta de la ciudad de Colón paralizó la tarde del martes a gran parte del país. En los hogares y empresas, los panameños seguían con atención los pormenores de una competencia que no es tan popular en Panamá, pero que hoy nos llena de gloria.
Después de los sinsabores iniciales de una delegación que estuvo a punto de participar en los juegos de Río de Janeiro con una bandera prestada, la presea dorada de Saladino es una noticia positiva.
Saladino, un chico humilde de apenas 24 años, que se hizo en el deporte del Atletismo aquí en su propia tierra, es un ejemplo digno de imitar para una provincia como Colón, donde se dan situaciones dispares de excesiva riqueza y extrema pobreza.
Entrenamiento, esfuerzo, disciplina y el apoyo familiar son los elementos claves para el triunfo de Irving, quien también nos podría dar otra medalla en los próximos Juegos Olímpicos Irving Saladino se une a las páginas gloriosas que en su momento lograron los pesistas Carlos Chávez e Idelfonso Lee, que en los Juegos Panamericanos de México, en 1955; y Cali, en 1971, quienes lograron medallas doradas en esas competencia continentales.
Ahora los aplausos y felicitaciones son para "El Canguro" Saladino. Ojalá que siga triunfando y siga brindándole alegrías a todo un país que lo apoya en la distancia.