Hace tiempo sabemos que el narcodictador Manuel Antonio Noriega terminaría el cumplimiento de su condena en los Estados Unidos en septiembre próximo. Sabemos, también, que sobre Noriega han sido proferidas condenas a varias décadas de prisión, que tiene pendientes en nuestro país por algunas barbaridades de las cuales ha sido declarado responsable.
Para Panamá, para los panameños, para las víctimas, por tanto sufrimiento a causa de la tiranía de Noriega, es importante su regreso a Panamá para pagar por crímenes cometidos; es importante que, sobre todo él, no sea impune ante la justicia panameña.
Pero Noriega también ha sido condenado a prisión en Francia, por crímenes relacionados con el narcotráfico, condena que también tiene pendiente.
Entendemos que el gobierno panameño ha solicitado la extradición del ex general. El gobierno francés también lo ha hecho. Ahora se nos habla de una decisión en ciernes, supuestamente consultada entre autoridades de los tres gobiernos, para que Noriega sea extraditado a Francia, no a Panamá, lo cual ha generado controversia.
Si Noriega es extraditado a Panamá, ello descarta constitucionalmente la posibilidad que pueda posteriormente ser extraditado a Francia para el cumplimiento de su condena en ese país. Por otro lado Noriega, quien ha expresado su deseo de regresar a Panamá, recibió en los Estados Unidos el trato de prisionero de guerra, y nos dicen algunos expertos que según la Convención de Ginebra, luego del cumplimiento de su condena el prisionero tiene el derecho de ser repatriado, es decir, retornado a Panamá.
La realidad es que si Noriega es traído a Panamá, además de causar conmoción y enrarecer el ambiente, lo más probable es que por su edad sea eximido de prisión, otorgándosele convenientemente "casa por cárcel", y ya no podría ir a Francia; entonces no cumpliría la condena como lo espera el pueblo panameño.
Salvo que Noriega amparado en la Convención de Ginebra Noriega tenga realmente derecho de ser retornado a Panamá, si lo que perseguimos es que siga pagando efectivamente por sus delitos, independientemente de qué jurisdicción provenga la condena, más posibilidades existe que la efectiva privación de su libertad se de en Francia, que en Panamá.