El apuro trae cansancio. Desde un principio se le advirtió a los legisladores que el debate acelerado de las reformas a la Carta Magna, no conducirían a nada bueno.
Ya han surgido voces de protestas de la Universidad de Panamá y de la Iglesia Católica, por algunas de las modificaciones introducidas en el primer debate dispensado al proyecto en el pleno de la Asamblea Legislativa.
La Universidad de Panamá se opone a compartir con otras universidades oficiales, la supervisión y fiscalización de los centros particulares de enseñanza superior.
Al mismo tiempo, el debate se afecta ante la posibilidad de que el Tribunal Electoral decida convocar a nuevas elecciones en el circuito 5-1 y anular los comicios en los que resultó triunfadora la hoy arnulfista Haydee Milanés de Lay.
El Tribunal Electoral es uno de los mayores beneficiarios de las reformas y no hay duda que el oficialismo intentará hacer toda la presión posible, para salvarle la curul a su legisladora.
El debate se está contaminando y complicando. Para colmo de males, el tiempo se le acaba a los legisladores y existen opiniones de constitucionalistas, que advierten que los cambios a la Carta Magna, no podían desarrollarse en sesiones extraordinarias de una Asamblea, que ya completó la totalidad de su período normal de sesiones.