Para hablar de la trayectoria musical de “el Tigre”, Victorio Vergara y sus primeros pasos hacia el reconocimiento artístico es necesario escuchar de la voz de "La perla negra de Monagrillo”, Lucy Quintero.
Los recuerdos, las vivencias y el sentir de aquel Victorio que encontró en la voz de “la cantante” el complemento perfecto para hacer de su música, un legado.
HABLAR DE EL TIGRE ES SIEMPRE UN LUJO
Con un suspiro de emoción y la mirada fija como puesta en los recuerdos, Lucy, que aún conserva la alegría que la caracteriza, dijo sonriendo; “hablar de Victorio es siempre un lujo para quienes estuvimos con él desde sus inicios” y se remontó al año 1972 cuando se encontró con este hombre lleno de aspiraciones, con un acordeón y el amor. por su música.
TOCO A MI PUERTA
“Nunca olvidaré el 26 de enero de ese año, cuando Victorio llegó a las puertas de mi casa a proponerme que cantara con él”, después de llevar un pequeño recorrido en la música típica sin mayores reconocimientos, relató Lucy.
Desde entonces comenzó un camino duro para nosotros, que al final nos llevó a la fama y al corazón de la gente que comenzó a escucharnos y a bailar al son “de El tigre” y su cantante, como me llamaban muchos.
A CARRETA O A CABALLO
En medio de la conversación, Lucy comentó sonriendo, fueron tiempos muy divertidos en medio de lo difícil, amanecíamos tocando en muchos pueblitos del interior; en carreta, a caballo, no importaba cómo, lo principal era llegar al sitio donde la gente quería bailar con nuestra música.
YO LE DECIA TOYO Y EL A MI, NEGRA
“El era un buen jefe, un hombre alegre y un excelente amigo, yo siempre le llamé Toyo y él me decía negra”, continúo diciendo Lucy con gran emoción, nosotros compartimos una bonita relación y lo que más recuerdo de él en aquellos días es cuando íbamos a Chiriquí y buscábamos iguanas.
ARROZ CON GUANDU E IGUANA "GUISA"
Jugueteábamos con los demás que le echaban las culebras encima, mientras nos reíamos, Victorio les tenía mucho miedo; todos juntos gozamos mucho con nuestro amigo; después me decía “negra cocina la iguana” y yo le preparaba uno de sus platos favoritos: arroz con guandú y la iguana guisada como le gustaba.
ERA UN HOMBRE SOLITARIO
“Dejé de cantar con él cuando ya tenía un nombre y un sitial en la música típica panameña que nadie podía remover, tal como lo había soñado; circunstancias de salud me impidieron seguir, por una operación en las amígdalas”, contó Lucy, pero “Toyo” nunca me abandonó me decía que descansara, me cuidara y me visitaba para echar cuentos y saber de mí, porque él era un hombre muy solidario.
CONFESION : MI ORGULLO
Para Quintero, su orgullo más grande es haber llevado a El tigre a la fama. Y cuando lo dejó, él ya tenía un lugar ganado entre los panameños.