En las zonas urbanas los padres hacen el sacrificio para que sus hijos asistan a la escuela cómodamente en un colegial, y seguro muchos no lo aprecian. En las áreas remotas los niños tienen que caminar horas bajo el sol o la lluvia, subiendo y bajando montañas.
Los estudiantes de las comunidades rurales e indígenas no saben de mochilas de marca, pero sí de "chácaras" y cartuchos plásticos de arroz que les sirven como bolsa para proteger sus cuadernos de la lluvia.
Cuando llueve, los niños de la urbe se cubren con paraguas o capote. Los del campo y las comarcas llegan a los salones empapados y con lodo hasta en el cabello después de haber resbalado, cruzado un río y dos quebradas. Tiritando reciben la jornada escolar y cuando salen, ¡ otra vez a caminar y patinar en el lodazal!
En la urbe nuestros hijos exigen los mejores zapatos; los que promocionan en la televisión. En el otro lado, donde aún no llega la electricidad, calzan grandes chancletas o desgastados zapatos heredados del hermano mayor, que en lugar de los pies, los llevan en las manos hasta ponérselos en la escuela, según ellos para evitar que se estropeen.
Recientemente el Gobierno Nacional, a través de SENAPAN entregó botitas de caucho a estudiantes de 30 escuelas primarias de la comarca Ngöbé Buglé. Hay que ver las caritas de felicidad que tenían cuando se la pusieron.
En la urbe los padres hacen el esfuerzo de pagar el servicio doméstico para que atiendan a sus hijos. En las zonas rurales son los niños y niñas que tienen la responsabilidad de cuidar a sus hermanitos y ayudar en las labores de la casa y el campo.
Y lo más triste de todo es que muchos niños campesinos e indígenas se ven imposibilitados a seguir sus estudios porque sus padres los incorporan a las labores del campo y la cosecha de café.
En el Día del Niño, expresamos nuestra admiración hacia aquellos niños que con esfuerzo y valentía enfrentan como verdaderos héroes un modo de vida nada fácil.
A los niños de la urbe, felicidades por contar con los beneficios que les regala la vida, a través de sus padres; Den gracias a Dios, aprendan a valorarlo y esfuércense en seguir adelante.