El puerto de Aguadulce ha sido útil para las exportaciones de azúcar e importación de sal, abono, ganado y hasta los postes de madera del tendido eléctrico, recuerda el ingeniero Carlos Iván Fernández.
Ahora los fertilizantes y la sal están siendo traídos a Aguadulce por el puerto de Balboa, ya que se tiene problemas en el puerto aguadulceño por el calado, en donde no pueden entrar barcos de grandes tonelajes.
Considera el ingeniero Fernández que el puerto de Aguadulce debe ser multiuso como granelero, para la importación del etanol, y a futuro se pudiera exportar este derivado de la caña.
Otra de las alternativas que le ve el ingeniero Fernández, es como un puerto de partida a otros lugares turísticos, como las islas y hoteles, ya que Aguadulce está en el centro del país, lo que se puede aprovechar.
Si se vendiera la utilidad del puerto, cree el empresario que no hay que darle la idea a los inversionistas, a los que no le caben sus grandes naves de amplio calado de forma inmediata, lo que con algún dragado se lograría solucionar.
Como industrial, asegura el presidente de la Cámara de Comercio que cualquiera inversión que se realice en el puerto de Aguadulce tendrá una pronta recuperación por ser Aguadulce el ombligo del desarrollo, lo que es una ventaja, sobre todo, por el alto costo del combustible.
Desde hace dos años el precio del combustible ha aumentado, provocando esto que los costos de producción se duplicaran.
De tener el puerto de Aguadulce en óptimas condiciones, saldría más económico hasta el precio de los abonos, ya que no se tendría que pagar por el traslado desde el puerto de Balboa hasta la vía industrial aguadulceña, donde están ubicadas las empresas distribuidoras.