Panamá estará pidiendo una ayuda de entre 40 y 50 millones de dólares a Estados Unidos para dotar al nuevo Servicio Aeronaval de aviones y embarcaciones para la vigilancia de las costas del país.
Por su cercanía a Colombia, la cocaína ingresa por aire y mar a Panamá para luego ser reexportada a Estados Unidos y Europa. El nivel del narcotráfico se incrementa cada año. Las incautaciones el año alcanzaron las 70 toneladas y en el presente período ya van 30 toneladas.
Washington debe tener en cuenta ese nivel de cooperación de las autoridades panameñas y dotarlas del equipo necesario para hacer más efectiva la represión del narcotráfico.
Asimismo, las autoridades panameñas deben entender que la lucha no sólo es incautar, sino que hay que encarcelar a los narcotraficantes, instruir expedientes con suficientes pruebas y golpear las finanzas de los involucrados en el blanqueo del dinero proveniente de ese ilícito.
Las primeras gestiones en ese sentido las adelanta el ministro de Gobierno, Daniel Delgado Diamante, quien visitó el Centro Nacional de Lucha Contra el Narcotráfico, ubicado en Miami, y se reunió con el secretario de Defensa, Robert Gates.
Hay una realidad. El Servicio Aéreo Nacional y el Servicio Marítimo no cuentan con el equipo necesario para vigilar las costas y su espacio aéreo. Allí están las debilidades de la seguridad panameña, más que en colocar un uniformado o reformar las leyes de la instituciones responsables de esas tareas.
No hay que desconocer el poderío de los narcotraficantes, que con sus cuantiosos recursos ilegales, buscan toda clase de mecanismos para ingresar la cocaína a sus mercados de consumo y mientras exista ese ilegal negocio procedente de Suramérica, Panamá será un paso obligado de las operaciones de los carteles y frente a eso sólo se le puede hacer frente con equipo y funcionarios comprometidos en la represión del narcotráfico.