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EDITORIAL
Controversias
legislativas
Su comportamiento
global, donde la instancia pública que debe dictar las
leyes ofrece acomodos de grosero aprovechamiento, favoritismos
y sinecuras que ofenden al sencillo ciudadano que no alcanza
a entender que remuneraciones cercanas a los diez mil balboas,
integrada por rubros de disimulo, unidas a exoneraciones aduaneras,
telefónicas, telegráficas, pasaportes, y otros,
justifique una instancia de escasos rendimientos, de escándalos
y censuras.
Ahora, en las postrimerías del período que concluye
en agosto, los legisladores gubernamentales, apoyados por disidentes
de toldas opositoras, reforman con premura las normas orgánicas
que reglamentan la actividad parlamentaria, y establecen que
la cuarta parte de los miembros del homicidio legislativo son
válidos para configurar el quórum de inicio de
las sesiones, hasta atender las materias de asuntos generales
y correspondencias.
Esta medida busca encubrir las inasistencias e incumplimientos
de los diputados que reiteradamente impide realizar las sesiones
parlamentarias, ofreciendo un mecanismo de engaño, de
disimulo, que aleje las críticas del pueblo.
Frente a las ausencias de los parlamentarios, la correcta
y justa medida sería descontar la proporcionalidad de
las dietas, y proceder al llamamiento a ocupar la curul a los
suplentes si a la hora de inicio están presentes, eliminando
la burocrática comunicación del principal, quien
percibiría los salarios correspondientes a la labor rendida.
Los legisladores oficialistas en su desaforado derrotero de
atrincherar sinecuras y favoritismos norman que la Asamblea Legislativa
reciba el 2% de los ingresos directos del Estado, formule su
presupuesto de gastos, y lo ejecute operativa y administrativamente,
perfilando así un mamotreto violador de las normas constitucionales
que invade funciones del Organo Ejecutivo al adquirir el carácter
de ejecutor de obras y servicios, el cual funcionará paralelamente
al Gobierno Central.
Conviene recordar que los parlamentos surgen a la vida política
al arrinconar el absolutismo de los monarcas; son expresión
de la voluntad del pueblo soberano y titulan las mayores responsabilidades
sociales, al servir de tribuna del pensamiento renovador y libertario,
en avance y superación, palpitando el pulso de los tiempos.
En Panamá, la Asamblea Legislativa derrota en creciente
desprestigio y rechazo cuando sus miembros resultan enanos de
pensamiento; glotones de aprovechamientos; amparadores de ilegitimidades;
sumisos al mando del poder presidencial; acríticos y reverentes
con el atropello; conductas que le niegan legitimidad y estimas
en el seno popular: Así lo muestran las modificaciones
reglamentarias que debaten con urgencia notoria, en aceleradas
e inocuas sesiones, donde aflora el rastacuerismo y la incapacidad.
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PUNTO CRITICO |
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