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FAMILIA
Manteniendo
a los jóvenes lejos del "hielo"

Tomado de China Libre
A pesar de la
afluencia de esas nuevas drogas en la cultura juvenil, el uso
de drogas entre los menores permaneció en una muy pequeña
escala hasta fines de los años ochenta. Todo esto cambió
con la introducción de las anfetaminas como una droga
de calle en 1989. En realidad, Taiwan ha tenido una larga historia
en la producción de esos estimulantes. Los fabricantes
locales comenzaron primero a suplir anfetaminas al ejército
japonés durante la II Guerra Mundial. Después que
los militares japoneses dejaron de consumir las drogas debido
a los dañinos efectos secundarios, la industria clandestina
comenzó posteriormente a exportarla ilegalmente al Japón,
donde se vendía primordialmente al crimen organizado.
Pero los exportadores locales perdieron su mercado a fines
de los años ochenta cuando el gobierno japonés
atacó las drogas. "Los fabricantes de anfetaminas
en Taiwan sencillamente desarrollaron otro mercado en su propia
casa", dice Lien Chien-hsin, jefe de asesoramiento en la
Escuela Secundaria Básica Tachih en Taipei. Lien trabajó
como orientador especializado en el abuso de drogas en la Escuela
Secundaria Superior Hsihu en Taipei antes de ocupar el actual
cargo en Tachih.
Varios otros factores contribuyeron a la súbita popularidad
de las anfetaminas. En esos momentos, las industrias de servicio
en Taiwan estaban floreciendo. El crecimiento económico
general de la isla trajo un repentino aumento de los negocios
al detal y de entretenimiento, y esto a la vez creó una
escasez de mano de obra. Como resultado, los adolescentes comenzaron
a entrar en el mercado laboral. De repente, los estudiantes de
bachillerato estaban trabajando las noches o fines de semana
en restaurantes de comida rápida, tiendas de conveniencia
y cines. Por primera vez, un gran número de adolescentes
estaban ganando su dinero propio y pasando más tiempo
fuera del hogar.
Según Lien, el primer grupo que usó anfetaminas
en gran escala fueron los que trabajaban en las industrias de
servicio. Ellos tenían generalmente que trabajar con horarios
largos y muy de noche, y la droga los mantenía despiertos
y con energía. "Lo que ocurría con frecuencia
era que un compañero de trabajo más antiguo les
ofrecía anfetaminas a los adolescentes cuando éstos
comenzaban a mostrar señales de fatiga o lentitud en el
trabajo", manifiesta Lien. "Una vez que descubrían
cuán útiles eran las drogas, ellos procuraban compartirlas
con sus amigos o compañeros de clase. El compartir es
parte de la cultura de los adolescentes, y muchos de esos muchachos
siguen en la escuela".
No todos los adolescentes toman anfetaminas para permanecer
despiertos y con energía. Algunos las toman para adelgazar
o ser más extrovertidos y seguros de sí mismos.
Pero la mayoría experimenta con la droga por curiosidad
o bajo la presión de su grupo paritario. "Cuando
son invitados a compartir ´hielo´, como se conoce
a la anfetamina debido a que parece pedacitos de hielo, les resulta
muy difícil decir no", indica Wu Chang-er, supervisora
jefe de la Comisión de Orientación Juvenil del
Departamento de Policía de Taipei. "Para los adolescentes,
es como si les ofrecieran una taza de té en una ocasión
social cualquiera".
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