Debido a los avances de la neonatología, cada día son más los bebés que son salvados de la muerte con menos semanas de gestación. Pero este milagro de la ciencia tiene un precio a pagar.
Al nacer antes de tiempo, estos bebés se enfrentan a enfermedades congénitas, que pueden causarles un daño para toda la vida.
NO ES CUENTO
Una de estas enfermedades es la retinopatía del prematuro, que aparece en los niños con menos de 28 semanas de gestación o con bajo peso.
Según el censo del Centro de Neonatología, en Panamá nacen 80 bebés diariamente, de éstos no todos son prematuro, pero de los que nacen antes de tiempo, hasta el 70% tiene la probabilidad de padecer de esta enfermedad.
Un 10% de estos pacientes, que nacen con retinopatía del prematuro, tienden a agravarse. El año pasado fueron tratados 18 pacientes.
Al no tratase a tiempo, esta enfermedad puede causar el desprendimiento de la retina y, por ende, una ceguera permanente.
Hace poco, el Hospital del Niño recibió la donación de un equipo completo para la detección y tratamiento de esta enfermedad, que consta de un Fotocoagulador Láser Diodo y un Oftalmoscopio Indirecto.
La utilización de este tratamiento en una institución privada tiene un costo aproximado de 5 mil balboas.
DETECCION TEMPRANA
Con el equipo de oftalmoscopia indirecto, se puede detectar, desde el momento del nacimiento, todo tipo de enfermedades visuales.
El cirujano oftalmólogo Roberto Yee explica que lamentablemente no se contaba con este equipo en la sala de operación, y en caso de emergencia debía ser utilizado uno de los que se encontraba en los consultorios.
"Esto era inadecuado, pues se arriesgaba a los niños a infecciones cruzadas, pues el equipo pasaba de una área pública al salón de operaciones, donde el protocolo de limpieza es máximo".
Cuando, debido a complicaciones al momento del alumbramiento, los niños no son examinados, deben asistir a una revisión visual cuatro semanas después de nacidos.
ALELUYA
Para estos niños hoy hay un rayo de luz con la adquisición del Fotocoagulador Láser Diodo.
Este láser tiene la capacidad de frenar la enfermedad cerca de un 90%.
Funciona haciendo microquemaduras al nivel de la retina (telita que debe cubrir la parte interna del ojo) del paciente prematuro.
El tratamiento dura una media hora, en cada ojo.