Nuevamente se producen cambios en la Policía Técnica Judicial. En el último semestre la PTJ ha tenido tres directores y la crisis continúa. En 16 años, la institución ha contado con 10 diferentes jefes.
Desde 1990 se han promovido tres reformas a la ley de la PTJ y estamos en camino hacia la cuarta. Más que leyes se requiere un adecuado control para garantizar el correcto funcionamiento de las diversas Divisiones que integran a ese cuerpo auxiliar del Ministerio Público.
Cómo es posible que se pierdan las armas en la sección de Balística y nadie se entere; cómo es posible que se mantengan escondidos expedientes y se registren otras irregularidades y esas cosas sólo se descubran de manera accidental y no producto de la acción de control interno que debe tener la institución.
Una auditoría constante evitaría esas situaciones en las que también tienen su grado de responsabilidad el Ministerio Público que tiene agentes delegados en cada una de las Divisiones de la PTJ y no es posible que no detecten ni reporten esas irregularidades a sus superiores.
Los nuevos jefes de la PTJ deben hacer una revisión integral y no rodearse de gente amiga del cargo. Se debe escoger a colaboradores efectivos que sepan adelantar una investigación profesional y no caer en la tentación de designar a los expertos en adulación que encubren su incapacidad con la política del "yes man".
Hace algunos meses se advertía de la crisis en la PTJ y la Procuraduría salía de desmentir con virulencia esa situación. Si contar con tres directores en seis meses, no es prueba de un grave problema, entonces habría que decir que la PTJ es el país de las maravillas.
Aunque sustituir al Director de la PTJ por si solo no resuelve nada, hay que reconocer que los nuevos encargados cuentan con una amplia experiencia en el Ministerio Público y deberán entender que tendrán que entregarse en cuerpo y alma a la institución, para hacer que el personal trabaje de verdad y deje de pasear por los pasillos, depurar a las manzanas podridas y elevarle la moral al personal honesto que debe existir en sus filas.