Como todos los panameños, especialmente los de mi generación, admiré siempre la trayectoria de Pedro Rivas, uno de los más imaginativos jugadores de baloncesto que ha visto nuestro país.
Recuerdo uno de esos partidos míticos, que generaban todo tipo de entusiasmo y pronósticos, entre las archirrivales selecciones de Panamá y Colón. En el Neco de la Guardia, desde los puestos populares conocidos como "el gallinero", los jóvenes de entonces presenciamos cómo Rivas hacía su entrada de gacela hacia el aro, se elevaba entre cuerpos, manotazos y empujones y, como por arte de magia, sacaba una mano entre el tropel y anotaba dos puntos para la selección de Colón.
Por ese tipo de extraordinaria capacidad para realizar lo imposible, llamábamos el "Mago" a Pedro Rivas.
Pero, a pesar de su talento y contribución, como a la mayoría de los deportistas nacionales que han llenado al país de gloria, localmente nunca le reconocimos, de forma suficiente y sostenida, sus méritos, sus logros, su calidad. Rivas trabajaba en la entonces existente refinería de Colón, mientras formaba parte de la selección nacional de baloncesto. Nunca pudo recibir sus viáticos a tiempo, cuando se le citaba a defender los colores del país en el extranjero. Encima, se le congelaba el salario durante el tiempo fuera del trabajo; en ambos sentidos, se le pagaba el mínimo, pero se le exigía el máximo rendimiento. Creo que por eso fue que Rivas se retiró tan temprano, a los 30 años. No le reconocimos el respeto que se ganó con su talento y también con su ejemplo personal. Rivas, a diferencia del estereotipo que existe sobre Colón y sus habitantes, fue un ejemplo positivo de disciplina y trabajo.
Con el tiempo, tuve el orgullo de conocerlo en persona. Me alegra que fuese tan sencillo y digno, como lo esperaba de él. Hay quienes me han dicho que se emocionan al conocerme: yo me emocioné el día que conocí al "Mago" Rivas.
No sé qué más decir, en realidad. Hoy es domingo. Más tarde, cuando asista a la iglesia, en privado y con Dios como mi testigo, le hablaré en confianza. Siento mucho que no esté físicamente con nosotros, y más sabiendo los planes que tenía para impulsar al deporte colonense.
Colón pierde uno de sus máximos exponentes de la calidad de esa provincia, y nuestro país pierde a uno de sus adalides de todo lo positivo nuestro, en momentos en que algunos localmente todos los días ponen a Panamá por el piso, sólo porque odian a su gobierno.
A la familia del "Mago" Rivas, enviamos nuestro afecto. Cuando murió mi mamá se me terminó la oportunidad de abrazarla en persona y nació la oportunidad de abrazarla en mi alma. Eso es lo que hago, desde entonces, y hoy lo hago por y con ustedes.
Descanse en paz y con satisfacción, mi hermano panameño Pedro "El Mago" Rivas, le deseamos mi familia, mi esposa Luba y yo. Agradecemos todos sus esfuerzos por nuestra Patria. Usted representa esa magia positiva colonense, que cuando empieza, jamás termina.
Nota: El autor es Ministro de Turismo, cantante y actor reconocido mundialmente. Además de panameño.