La selección española de fútbol se mostró letal en la primera fase del Mundial en su acciones a balón parado, ya que de los ocho goles que logró en sus tres primeros partidos, cinco llegaron de esta forma.
En el partido que supuso el debut del equipo de Luis Aragonés en el torneo, en el que goleó a Ucrania por 4-0, tres de los tantos fueron a balón parado.