Si el fútbol fuese asunto de atributos viriles, Italia ganaría todos los torneos. El problema es que también es toque, malabarismo y elegancia y que en los mundiales lo que queda grabado es la imagen de las jugadas de los buenos manejadores de balón.
Claro que en el campo se aprecia igualmente al peón de brega, al que se faja para que el "artista" pueda jugar a su aire. El dilema entre el "artista" y el "guerrero" llega a la esquizofrenia en Italia. Cada vez que el "artista" falla, la respuesta del "guerrero" es demoledora: " al banquillo!. "Tenemos que volver a ser italianos", clamó Fabio Cannavaro. Gennaro Gattusso, cuya agresividad en el campo le ha valido el apodo de "ringhio" (gruñón), también lo tiene claro: "Mejor un equipo unido que combate, antes que 2 o 3 grandes jugadores que marcan la diferencia técnicamente".