Durante el día y la noche, niños tirados en las aceras y lo que es peor, borrachos e indigentes, en las mismas condiciones, es lo que impera en las calles de la ciudad de David.
Hay avenidas que están plenamente identificadas como las vías de los “cholitos”, pues los indígenas, en el caso de los que piden dinero, se han tomado las aceras para apostarse allí a efectuar su ’actividad laboral’ como cualquier otro trabajo.
Qué decir de los niños que están por toda la ciudad, pidiendo dinero para comprar comida, tal y como dicen ellos.
Los borrachos y los enfermos mentales son los más temidos. Por un lado por su peligrosidad y otros porque sin mediar consecuencias permanecen tirados, para dormir el sueño eterno en plena vía pública y qué decir de los olores que desprenden.
El llamado de la ciudadanía exige a las autoridades hacer algo, ya sea para recoger a estas personas y ubicarlas en un lugar específico, o que se les brinden otras alternativas para disminuir el problema que se incrementa con los días.
En el caso de los indígenas, las autoridades indican que se debe a un problema social y de dependencia que estos ciudadanos han desarrollado, ya que ellos más que ejercer una labor, esperan que sea el resto de la comunidad que les dé algo para subsistir.
Lo que ha llEva, Crítica en Líneado a catalogar la actividad como un hecho lucrativo, igual a cualquier otro que dé beneficios.