Los indígenas wounaan tienen una fórmula que puede revolucionar la industria de la belleza. De un árbol conocido como jagua extraen un tinte que sirve para ocultar las canas y tiene la ventaja de que el color se mantiene por casi tres semanas.
El jagua es conocido entre los científicos como "genipa americana", pero los wounaan lo llaman "kiparbu".
Sería una alternativa natural para el negocio de las salas de belleza que se debate entre los efectos nocivos que ocasionan los químicos que se utilizan en la mayoría de los tintes.
Además de ocultar los cabellos blancos, la jagua es utilizada por los chamanes para curar diversas dermatosis, debido a sus propiedades terapéuticas.
El pueblo wounaan, de generación en generación ha tenido al jagua como parte de su religiosidad, ya que lo consideran un árbol sagrado.
Los indígenas alegan que los Dioses crearon el jagua para cuando llegara la oscuridad en un momento dado, el árbol se prendiera y fuera utilizado como luz y que todos los que se acercaran a él quedaran iluminados.
En la actualidad los wounaan, utilizan la jagua para pintar sus cuerpos como una forma de adorno para lucir bien ante los ojos de su raza. Tradicionalmente las mujeres usan la jagua para pintarse el cabello, también es una manera de avisar a la comunidad cuando la joven llega a la edad de la pubertad, para esto la pintan con un diseño especial.
Cuando un bebé tiene una semana de nacido se le pinta de los pies a la cabeza para cuidar su piel.
El jagua es un árbol que crece unos 15 metros. La fruta que da no es comestible sólo se usa para la fabricación de la tintura.
PROCEDIMIENTO DE LA PINTURA DE JAGUA
Se cosechan las frutas que estén totalmente verdes.
Luego hay que quitarle la cáscara con un cuchillo muy delicadamente para no perder parte de la masa.
Una vez pelado se procede a rallar la fruta.
Ya con la masa rallada se pone en un pedazo de tela y se comienza exprimir hasta sacarle el jugo.
Hecho esto ya está lista la tinta para pintar. Si se desea una consistencia más oscura se puede hervir el jugo.
Los detalles sobre el procesamiento de la jagua fueron ofrecidos por los wounaan, en Río Hondo, que tienen como cacique a Félix Piraza.
Para conocer los secretos del jagua hay que realizar un viaje por lancha que dura dos horas y media. El recorrido se inicia en Puerto de Coquira, en Chepo, donde se aborda una lancha rápida, se cruza el río Bayano hasta llegar a mar abierto y luego se llega hasta la comunidad de Río Hondo en Chimán.
Río Hondo es un poblado de 250 habitantes netamente wounaan, dedicados a actividades como la pesca y caza de animales, la agricultura de consumo y muy en especial a la artesanía que es su fuente de trabajo y producción.
Profesan dos tipos de religiones: la católica y la evangélica, sin dejar atrás su religión tradicional llamada la champita o cowiwou, que consiste en adorar a un solo Dios "Jesucristo".
Los hombres wounaan son excelentes artesanos. Por muchos años se han dedicado al tallar la madera del cocobolo, mejor conocido internacionalmente como uno de los 7 palos de rosas que existen en el mundo.
El cocobolo, es un árbol muy fuerte, al cual no le cae polilla. El wounaan, lo ha utilizado desde hace muchos años para la creación de figuras talladas. El tallado de las figuras del cocobolo son de animales que están relacionados con la naturaleza principalmente las aves.
El precio de una pieza de figura tallada de este árbol va desde los 8 dólares hasta los mil, dependiendo del tamaño y la calidad del tallado. El 90% de los hombres wounaan, se dedican a este arte.
A las mujeres les toca trabajar la chunga o palma negra para la fabricación de canastas, cuya confección puede demorar de una a dos semanas dependiendo el tamaño de la misma. Su precio puede ir desde 15 dólares en adelante.
Sus puestos de ventas están ubicados en la capital en los Mercados de Artesanías en Balboa, Pueblo Nuevo, Plaza 5 Mayo, Mi Pueblito Indígena y en el Mercado de Artesanía Municipal.