Además de provocar la derrota del Real Madrid en el Carlos Tartiere (estadio del Oviedo) el séptimo gol de Dely Valdés (hace años) en la Liga española habría sido un buen reclamo publicitario para los operadores de telefonía móvil.
El delantero del Oviedo saltó medio cuerpo más que Panucci (defensa del Real Madrid) en el segundo palo, batió a Illgner (portero del Real Madrid) con un poderoso cabezazo en el pico del área pequeña y corrió hacia el banquillo azul (del Oviedo), donde alguien le tenía preparado su propio teléfono para poner en escena un nuevo estilo de celebrar goles.
El panameño no telefoneó a ningún allegado para anunciarle la buena nueva; se limitó a gastar una broma a todo el estadio, que asistió con sorpresa y alborozo a esta innovación escenográfica.
Hasta ese momento, lo último en boga era levantar la camiseta sobre la cabeza y mostrar otra con algún saludo, brindis o reivindicación. O simplemente nada. Desde ahora, los mensajes de los goleadores quizá pasen a enviarse por teléfono, si algún departamento de publicidad se hace cargo de la ocurrencia.