Los fregaderos de acero inoxidable son actualmente los más comunes en las cocinas de los consumidores. La mayoría de la gente se decanta por este tipo de pila debido a que es más cómoda de limpiar y más resistente. Otra de las ventajas de los fregaderos metálicos es que son más baratos.
La resistencia de un fregadero varía en función del grosor de la chapa. Lo más habitual es que el material del que esté hecho sea el acero inoxidable, una superficie que no es adherente, lo cual facilita su limpieza. Estos fregaderos aguantan bien los productos abrasivos de limpieza, aunque no son inmunes a ellos, por ello, para no estropear la pila ni dejar marcas o cercos en ella. Debemos lavar la pila, lo ideal sería hacerlo cada vez que la utilicemos.