Arnaldo Beitia, de 30 años, alias "Carti", murió al recibir un tiro en el pecho la mañana de ayer, domingo, de la mano de unidades policiales durante un incidente registrado en el Sector No.2 de Samaria, en el distrito de San Miguelito.
Tal situación ocasionó que los ánimos de familiares del difunto se caldearan hasta registrarse un enfrentamiento entre unidades del Control de Multitudes y civiles donde se usaron piedras y gases lacrimógenos.
Las primeras versiones reveladas por las unidades policiales es que el hoy occiso, al momento de realizarse una diligencia de allanamiento en busca de un homicida, trató de escapar de los efectivos. En la fuga se encontró con un uniformado y se registró un forcejeo. Arnaldo le arrebató el arma de reglamento al policía y salió huyendo. Los efectivos dieron la voz de alto en varias ocasiones, pero el fugitivo se volteó para disparar y fue impactado.
El cuerpo del muchacho cayó en una quebrada para no levantarse con vida.
ANTECEDENTES
La acción policial llegó al sitio en busca de un sospechoso vinculado al homicidio de Giovani Amir Herrera, de 18 años, quien era hijo de una unidad policial, acontecido la noche del sábado en el Sector 5 de Samaria.
DEL OTRO LADO
Mientras tanto, los familiares de "Carti" sostienen que Arnaldo se encontraba en su vivienda leyendo el periódico cuando vio que un grupo de policías se acercaron a la casa de su abuelo ubicada frente a su morada; éste salió y les dijo que si no tenían una orden de allanamiento no podían entrar.
Se produjo una discusión. Uno de los uniformados le dijo al ahora occiso que si no corría lo iba a matar. Ante la supuesta amenaza, Betía salió huyendo y fue impactado por el uniformado.
Los familiares del abatido llegaron al lugar donde cayó el cuerpo del muchacho. Los ánimos se alteraron por parte de los dolientes que decían que los policías dejaron morir a su pariente en el sitio.
"CARTI" TENIA TRES HIJOS.
Más violencia
Los moradores iban llegando poco a poco a los alrededores de la escena sangrienta para hacer reclamos. Se acercó un pastor evangélico para mediar en la situación. En cuestión de segundos se formó el revulú violento, por lo cual se acercaron tres vehículos de la Unidad de Control de Multitudes (UCM).
Las amenazas de parte de los moradores hacia los policías se dejaron escuchar. Éstos lanzaban piedras y los efectivos policiales respondieron con perdigonazos.
La situación se controló. Los funcionarios del Ministerio Público habían advertido que si no se garantizaba su seguridad no se realizaría el levantamiento formal del cadáver.