La sombra de la muerte se pasea nuevamente en el corregimiento de Juan Díaz.
Luis Chang Montenegro, de 25 años, recibió tres balazos en el abdomen que le arrancaron la vida la noche del sábado.
Sus verdugos lo persiguieron frente a la Escuela República de Guatemala, ubicada en Concepción.
La víctima trató de cubrirse con el cuerpo de una muchacha, quien también resultó herida con un balazo en un glúteo. Ella no tenía nada que ver con el suceso.
Ambos fueron trasladados a la Policlínica JJ Vallarino, y por la gravedad, Chang Montenegro fue trasladado en ambulancia al Cuarto de Urgencias del Hospital Santo Tomás, sin embargo, pesea al esfuerzo de los galenos, terminó rindiéndose ante la muerte.
El hoy occiso presentaba los tiros en el abdomen, a la altura del costado izquierdo y derecho.
La mujer herida fue llevada al Complejo Hospitalario de la Caja del Seguro Social (CSS) de Transístmica, donde se recupera.
Las unidades policiales realizaron una serie de operativos para ubicar a los responsables de ese nuevo homicidio, sin embargo, fue infructuosa la búsqueda.
Se conoció que la víctima era mencionado en un caso de homicidio registrado recientemente en ese sector de Panamá Este.
Al parecer, la muerte de Chang Montenegro tiene ribetes de "ajuste de cuentas".
En el corregimiento de Juan Díaz las autoridades tienen información de que delinquen un aproximado de 18 pandillas, muchas de ellas integradas principalmente por menores de edad, quienes son los que forman la parte operativa de esos grupos delictivos.
En esa área operan la pandilla "Los niños del sereno", quienes se dedican al robo a mano armada y homicidios, entre otras actividades que son catalogadas como delitos.
Muchos de esos grupos tienen nexos con otros grupos pandilleros que delinquen en el área de la ciudad central, con la idea de reforzar su territorio.
La "Ley del silencio" es el primer obstáculo que tienen las autoridades para dar con los responsables de los criminales cuando se suscitan casos como el reciente, mientras tanto, los miembros de esos grupos siguen sembrando el terror en las comunidades donde delinquen.
Se espera que se haga algo pronto.