José Magán, el especialista en conductas delictivas y actual asesor del PROSI, aclaró que él no hostigaba al hoy difunto Javier Justiniani ni obstaculizaba sus planes como fue publicado recientemente en un medio escrito local a raíz de una carta del ahora difunto.
Según Magán, después que Justiniani envió el correo donde hace referencia a su persona, le pidió disculpas en varias ocasiones y le pidió que fuera su amigo en su red de profesionales.
Aclaró que Justiniani y él eran amigos desde hacía muchos años durante los cuales el profesor se convirtió en un maestro, consejero, hermano y parte de la Fundación de Apoyo al Detenido.
"No nos tratábamos como amigos, sino como hermanos", enfatizó el especialista.
De igual manera, Magán detalló que siempre mantuvo las puertas de comunicación abiertas para con Justiniani durante las 24 horas del día. Le prestó apoyo económico para la movilización de la Banda Centenario y otros proyectos del ahora difunto.
Explicó que el 27 de marzo Justiniani llegó a su oficina y en presencia de dos pastores le confesó llorando que un joven lo había amenazado de muerte. Fue aconsejado para que pusiera la denuncia ante las autoridades. Posterior a ello, organizaron un evento para el 5 de abril sobre prevención y resocialización en materia penitenciaria. Luego, el 8 de abril, el ahora difunto lo llamó para pedirle que lo apoyara con su presencia en una huelga programada para el 15 de abril contra el Director Nacional del Sistema Penitenciario, MIDES, Ministerio de Gobierno y Justicia, a lo que el profesor se negó. Justiniani, molesto, le dijo que "con mucho dolor" lo incluiría en un escrito que enviaría al presidente de la República y a los medios de comunicación social, señalándolo como uno de los funcionarios que no deseaban verlo bien.
Según Magán, él lo aconsejó para que buscara acercamiento con las altas autoridades y les solicitara empleo, que ellos lo tomarían en cuenta por el gran conocimiento que él tenía. Agregó que cada mes le entregaba de su salario, 300 dólares a Justiniani para la Fundación.
Magán explicó que una vez que el escrito fue dado a conocer, le pidió al autor que buscara de Dios; luego conversaron, pidió perdón y siguieron siendo hermanos, por lo cual la muerte del hombre le ha dolido tanto como a sus familiares.