Samuel L. Jackson regresa a los filmes ligeros e interpreta a un entrenador de básquetbol de una escuela secundaria que exigía excelencia académica a sus alumnos, dentro y fuera de la cancha.
“La gran mayoría de los jóvenes negros que salen de la escuela termina en la cárcel”, dec{ia el entrenador, quien insistía en la preparación integral de sus jugadores y les hacía firmar un contrato que los comprometía a obtener buenas calificaciones so pena de no jugar.
La fórmula del equipo ganador ya es harto conocida en la industria del cine gringo. Esta no es la excepción, aunque sí es destacable el siempre impecable trabajo de Samuel L. Jackson, quien rompe el hielo con su disciplina dura. Calificación: 3, por ser un eficaz drama deportivo promedio.