Pregunta: Mis síntomas de la fiebre del heno ya han comenzado. ¿Cómo puedo saber lo que está causando mi alergia? ¿Qué medicamentos son los mejores para tratar este problema?
Respuesta: Si usted tiene fiebre del heno, la primavera es el comienzo de la temporada de las alergias, y el exterior puede ser el peor lugar para estar. La fiebre de heno, llamada oficialmente "rinitis alérgica estacional", es una reacción inmune a las sustancias del aire exterior. Los síntomas: estornudos, nariz que gotea, ojos que pican, sinusitis y gargantas con cosquillas, no son amenazadores para la vida, pero lo pueden hacer sentir miserablemente. La fiebre del heno también puede causar mareos, tiempo de trabajo perdido y dificultad para concentrarse.
El polen, es por lejos, el culpable más común. Las pequeñas esporas del polen de las plantas florecientes vuelan con la brisa, y entran justo en su nariz, garganta y ojos. La temporada del polen comienza tan pronto como en el mes de enero y va hasta octubre. El polen de los capullos grandes y vistosos generalmente no es un problema porque es muy pesado como para ser aerotransportado. Los reales causantes de problemas son las plantas que usted tal vez ni siquiera piensa que producen polen.
Los alergenos de polen más comunes vienen de:
Arboles como el aliso, fresno, abedul, arce negundo, ciprés, olmo, nogal americano, arce, morera, roble, álamo, sicomoro, nogal y cedro rojo del oeste.
Pastos como el bermuda, azulado, vergel, festuca campestre, centeno, sweet vernal y timothy.
Hierbas tales como la nandina, cockleweed, ambrosia trífida, sangorabhe, cardo ruso, artemisa, planta rodadora.
A pesar de que son menos notorios que el polen, las esporas del moho también pueden causar problemas. El moho del exterior, el cual es activo desde la primavera hasta la primera nevada, crece en lugares pantanosos como madera en estado putrefacto, pilas de hojas y cubos con abono. Dentro de los ofensores más comunes están la Alternativa, Cladosporium, Aspergillus y Penicillium.
Usted casi siempre puede saber lo que le está causando la fiebre del heno al correlacionar sus síntomas con el polen local y el nivel del moho. Controle el nivel del polen a través de los medios locales o en la página web de la Academia Americana de Alergia, Asma y el Buró Nacional de Inmunología y Alergia www.aaaai.org/nab.
La mejor forma de evitar la rinitis alérgica es identificar el alérgeno y mantenerse alejado del mismo. Pero es más fácil decirlo que hacerlo.
Muchos medicamentos están disponibles para tratar la fiebre del heno. Muchos son más nuevos, versiones más seguras de drogas antiguas. Si puede, comience a tomar la medicación antes de que empiece la temporada de la fiebre del heno. Esto reducirá sus probabilidades de desarrollar complicaciones tales como las infecciones de sinusitis y los oídos tapados. Elija medicaciones para la alergia basadas en sus síntomas específicos. Los tratamientos médicos incluyen:
Antihistamínicos: Estos medicamentos bloquean la acción de la histamina, una causa importante de los síntomas de la alergia. Los antihistamínicos son generalmente primeramente recomendados porque muchos están disponibles sin receta. Las drogas más antiguas como el Benadryl lo hacen sentir somnoliento. Esto es menos frecuente con una nueva generación de prescripciones menos sedativas o no sedativas tales como Allegra y Claritín, que se vende sin receta. Estas drogas pueden tomarse una vez al día, en vez de cada cuatro o seis horas. Los antihistamínicos funcionan bien para los estornudos, las narices que gotean, la picazón y los ojos aguados, pero no tan bien como los corticosteroides nasales (se ve más abajo) para la congestión. Otros ejemplos menos sedativos de antihistamínicos de venta con receta médica incluyen Semprex-D, Zyrtec y spray nasal Astelin.
Descongestionantes: Si su nariz ha estado congestionada durante unos días, puede necesitar un descongestionante. Están disponibles como spray orales y nasales, las drogas descongestionantes funcionan en el sistema nervioso para achicar los vasos sanguíneos, ayudando a secar las secreciones y aliviar la congestión. Pueden causar boca seca, nerviosismo, insomnio, aceleración cardiaca, presión sanguínea incrementada y daño en la capa que recubre la nariz, así que no deben usarse durante más de unos pocos días. Algunos descongestionantes que se venden sin receta médica incluyen: Actifed, Afrin, Allerest, Dristan, Neo-Synephrine, y Sudafed. Otros están combinados con analgésicos o con antihistamínicos.