Ya no son solo los niños indígenas, los que se encuentran trabajando dentro de los campos agrícolas de nuestro país en las fincas cafetaleras, pues ahora nuevos cultivos, como tomate, cebolla, entre otros, han permitido la entrada de pequeños latinos y campesinos en labores netamente de adultos.
Roxana Méndez, directora ejecutiva de Casa Esperanza, dijo que la realidad de los niños es cada vez es más cruda, pues se estima a través de un censo que son más de 50 mil niños ejercen labores agrícolas en nuestro país.
Muchos de los cuales están por debajo de la edad permitida que son los 14 años, pues se han abierto nuevas puertas dentro del sector agrícola, que han permitido la presencia de menores de edad, agravando más la situación. Dijo que los análisis realizados determinan y colocan en primera instancia, la producción de café en Chiriquí, la cual se viene dando desde hace muchos años, pero en otras provincias la situación ha surgido, como en Azuero y Coclé.